La experiencia Culinaria del Sheraton Buganvilias Puerto Vallarta

 

La comida siempre es uno de los factores decisivos cuando de disfrutar unas buenas vacaciones se trata.  Cuando la oferta culinaria de un hotel cumple con las expectativas de sus huespedes, se convierte en el elemento que redondea un viaje inolvidable y que los hace regresar. Con esto en mente, nuestros amigos de Sheraton nos invitaron a probar la nueva oferta gastronómica del Sheraton Buganvilias, su increíble hotel en Puerto Vallarta… Y regresamos enamorados: De sus instalaciones, de su magnífico trato, y por supuesto, de todo lo delicioso que tienen para ofrecer a quienes buscan disfrutar verdaderamente de sus vacaciones.

 

 

 

Aunque la idea principal detrás de este viaje era comer rico, Sheraton quiso brindarnos la experiencia completa, y nos alojaron en una habitación que era un verdadero sueño, una hermosa suite con vista al mar, nuestro sun deck privado y un baño con una enorme tina de hidromasaje. Nosotros, que somos amantes de los hoteles, podríamos habernos quedado durante todo el viaje adentro de esta hermosa habitación. Pero afortunadamente, decidimos salir a dejar que nos consintieran un poco más.

Nuestra travesía culinaria comenzó con Sea Beach Aria, un almuerzo casual al aire libre, sobre la playa, con el telón de fondo del hermoso pacífico mexicano. Ahí pudimos disfrutar un menú del mar, lleno de platillos clásicos y favoritos de playa pero reimaginados a través de la propuesta del Chef Raúl Altamirano, para dar como resultado presentaciones llenas de creatividad en la que los mariscos frescos de delicioso sabor eran la estrella. Entre todos los manjares que pudimos degustar, uno de nuestros favoritos fue la ensalada tibia de mariscos. Así es: Nosotros pensamos lo mismo que ustedes seguramente están pensando ¿“tibia”?. Pero fue una experiencia fascinante y diferente, desde la presentación que enamora a primera vista, hasta la selección de pulpo, camarones, callo de hacha y calamar cocinados perfectamente al punto.

 

 

 

También pudimos disfrutar de pescado y camarones zarandeados, preparados al momento en la parrilla al aire libre, un clásico de playa que siempre se agradece y mucho más cuando los ingredientes son tan frescos y son preparados y sazonados hasta darles ese delicioso toque inigualable. Por supuesto, cuando estás en la playa, el cuerpo pide beber, y si de beber se trata, Sheraton va más allá. Olvídate de pedir las piñas coladas o margaritas de siempre, porque Sheraton Buganvilias se toma la mixología muy en serio, y sus tragos reflejan un afán innovador que se nutre de las últimas tendencias en coctelería. Nosotros acompañamos nuestra comida con un coctel de ginebra y romero, con infusión de jamaica, canela y manzana y un exquisito mojito de maracuyá preparado con frutas locales.

 

 

 

Luego de un necesario descanso y después de tan vasto recibimiento, la noche cálida del pacífico nos invitaba a seguir con la fiesta, así que no perdimos la ocasión de conocer el Embarcadero Gastro Bar, donde pudimos probar una verdadera lluvia de deliciosos cocteles, acompañados de riquísimos platillos para botanear: Palomitas de camarón, alitas, costillitas BBQ, papas con carne y un guacamole francamente espectacular.

 

 

 

 

Tras una noche de sueño reparador en una de las camas más cómodas en las que hemos dormido (que por cierto, no vas a encontrar en otro hotel; ya investigamos, son exclusivas de Sheraton y se llaman “Sheraton Signature Sleep Experience”®) , era hora de un buen desayuno, y si tú eres de los nuestros y te gusta desayunar en la habitación, el room service de este hotel está lleno de opciones exquisitas para que las disfrutes en la comodidad de tu cama.

 

 

Pero también sabemos que no hay vacaciones completas sin un buen desayuno buffet, y para esto nada mejor que ir a “La Villita”, un restaurante-palapa de áreas abiertas, con vista al mar y una selección con los clásicos imperdonables: Todas las clases de frutas habidas y por haber, huevos en muchas presentaciones diferentes, chilaquilitos por si amaneciste un poco crudo, una amplia muestra de pan dulce y salado, crepas, e incluso la opción de prepararte tus propios smoothies frutales con las combinaciones que tú elijas (¿Alguien dijo smoothie de plátano con kiwi y naranja?)

 

 

 

Pero aún nos aguardaba la experiencia principal: El menú de 10 tiempos con maridaje del Restaurante Gaviotas del Sheraton Buganvilias, el cual ha sido premiado con reconocimientos internacionales como el Four Diamond Award de la American Automobile Association, gracias a la cocina imaginativa y propositiva de Raúl Altamirano, el joven Chef que a sus 33 años ya carga con 18 años de experiencia en cocina y un enorme bagaje de conocimientos culinarios adquiridos en el extranjero, que mezcla con sus raíces tradicionales, su amor por la técnica y su gusto por las presentaciones atrevidas y vanguardistas. Aunque los 10 tiempos fueron una soberbia muestra de técnica y pasión culinaria, hubo platillos específicos que captaron nuestra atención. Uno de ellos destacó porque el Chef decidió comenzar la cena abriendo en grande, y era un bocadito de malvavisco con foie gras y hoja de oro, maridado con un coctel lychee Tiki con frutos rojos y ginebra.

 

 

Los ingredientes del mar no podían faltar en la propuesta del Chef Altamirano, quien combinó los sabores de ambas costas del pacífico al preparar un Aguachile de camarón con yuzu (un cítrico japonés) y jugo de limón. Fresco, lleno de sabor, ligeramente picante, y aún más sorprendente al ser servido con un aire de toronja y vapor de hielo seco.

 

 

También la cocina del sureste se hizo presente con una reinvención del clásico Frijol con puerco, cocido en sous vide para concentrar los sabores y darle a la carne una suave textura, acompañado de salsa de frijoles y una salsa tradicional de chiles, de sabores caseros que remontan a la cocina familiar que todos amamos.

 

 

Una sopa azteca verde de tortilla, un pulpo asado en salsa de tinta con pure de camote y un exquisito corte de carne Wagyu (con certificación oficial japonesa) redondearon una cena prácticamente inolvidable.

 

 

Pero si la comida salada fue un triunfo, los postres merecen un reconocimiento aparte. Disfrutamos un helado de palomitas quemadas acompañado de un bizcocho de lavanda y un Crème brûlée de chile poblano, vainilla de papantla y algodón de azúcar de cereza. Postres que fueron una completa revelación, totalmente balanceados, en los que sabores en apariencia completamente dispares se complementaban a la perfección, y en el que todos los ingredientes estaban presentes sin ser intrusivos ni dominantes.

 

 

 

El Sheraton Buganvilias cuenta con todos los elementos indispensables de un hotel de alta gama: Una ubicación inmejorable sobre la playa, habitaciones especialmente pensadas para la comodidad del huésped, las mejores albercas y una atención inmejorable por parte de todo su staff. Pero sin duda,  su oferta culinaria ecléctica y propositiva es la pieza clave que los convierte en un destino privilegiado entre la amplia oferta hotelera de Puerto Vallarta. Restaurantes y bares para todos los gustos, una selección de cocinas y  estilos diversos de la más alta calidad y un espíritu innovador que se nutre de las nuevas tendencias culinarias para reinventar los clásicos y ofrecerle a sus comensales experiencias novedosas: Estos son los ingredientes que hacen la diferencia entre un buen hotel y un gran hotel. Y Sheraton Buganvilias es un Gran Hotel… y mucho más.

 

 

 

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