Peppermint Bark: El delicioso postre de temporada de The Cheesecake Factory.

 

Si tú amas los postres, sabes que no hay nada más rico que un Cheesecake. Y si de Cheesecake se trata, el mejor lugar para comerlo es sin duda The Cheesecake Factory. Este lugar, que comenzó como un negocio familiar en el sotano de Evelyn y Oscar Overton en el Detroit de 1950, representa hoy el más alto estandar de calidad, servicio y constante innovación. Y este fue precisamente el motivo por el que recientemente nos invitaron a su sucursal de Parque Delta, en la CDMX. Para probar su nuevo, innovador  –y delicioso- Cheesecake de Temporada: El Peppermint Bark.

 

 

 

Este es un riquísimo Cheesecake de chocolate blanco, con remolinos de chocolate blanco y trozos de caramelo de menta, cubierto con una capa de mousse de chocolate blanco espolvoreado con trozos de caramelo de menta triturado. La combinación entre la frescura de la menta con el dulce sabor cremoso del chocolate es incomparable. Si a eso le sumamos la tersura suave y aterciopelada, con lo ligeramente crocante de la corteza, tenemos un cheesecake prácticamente perfecto y delicioso, ideal para disfrutarse con una bebida caliente, como un buen espresso o una rica tisana.

Pero aunque mucha gente cree que The Cheesecake Factory es sólo postres, la realidad es que tienen una carta súper completa y extensa, con sandwiches, hamburguesas, ensaladas, carnes y prácticamente platillos para todos los gustos. Y aunque la estrella de la noche fue el Peppermint Bark, también pudimos degustar muchos de los platillos del menú de temporada. Y todo estaba exquisito.

Primero llegaron las entradas. Los Avocado Eggrolls son unos rollos crujientes rellenos de aguacate, jitomate deshidratado, cebolla morada y cliantro. Van acompañados con salsa de tamarindo y nuez de la india y son perfectos para abrir boca y compartir.

 

 

 

Luego llegaron las Fried Macaroni and Cheese: Bolitas crujientes empanizadas de macarones y quesos sobre una salsa de marinara cremosa. Ideales si amas el queso.

 

 

Las Korean Fried Cauliflower son coliflores crujientes, mezcladas con salsa dulce y picante, ajonjolí tostado y cebollín. De lo más rico y novedoso que probamos este año.

 

 

Y nuestra entrada súper favorita: Hot Spinach and Cheese Dip, una mezcla caliente y cremosita de quesos derretidos, espinaca y corazones de alcachofa, con un toque de shallots y ajo. Venía servido con totopos y pico de gallo… y nos duró menos de 5 minutos, porque todo mundo la amó.

 

 

Como plato fuerte, probamos Spaghetti and Meatballs, spaghetti con salsa de tomate y albahaca, servido con albóndigas de carne de res, salchicha italiana y queso parmesano. Todo un clásico delicioso y muy llenador.

 

 

Para los que gustan del pollito, el Truffle-Honey Chicken es la opción: Pechuga de pollo frita con salsa de mantequilla, miel y un toque de aceite de trufas blancas. Acompañado de espárragos y puré de papa. Dulce y exquisito.

 

 

Y la revelación de la noche, la Luau Salad: Una riquísima ensalada con pechuga de pollo, lechugas, pepino, cebollín, pimientos, ejotes, zanahoria y mango, montada sobre wontons crujientes con nuez de macadamía y ajonjolí y aderezada con la vinagreta de la casa. Si tú crees que las ensaladas son para quedarse con hambre, debes probar la Luau y quedarás más que satisfechos.

 

 

Todos estos platillos están ya disponibles en todos los restaurantes The Cheesecake Factory, pero el Peppermint Bark Cheesecake sólo hasta agotar existencias, así que corre por el tuyo porque se acaban.

 

 

 

 

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